«No estamos ajustando por eficiencia, realizamos ingeniería humana para no despedir»

Ante la caída de la actividad industrial, empresas de la región comenzaron a implementar cambios en sus esquemas de producción para sostener los puestos de trabajo. Desde CEPBA reclaman medidas de asistencia para las PyMEs que mantengan sus dotaciones.

Por: Guillermo Siro, Presidente de CEPBA

La caída de la actividad industrial está obligando a numerosas PyMEs a reorganizar sus esquemas de producción para afrontar la reducción de pedidos sin recurrir directamente a despidos. En ese contexto, algunas empresas optan por reducir turnos, implementar esquemas de rotación y acordar suspensiones temporales con los trabajadores para preservar los puestos de trabajo.

Los indicadores difundidos por el sector muestran un escenario de menor actividad. La producción metalmecánica PyME se ubicó 16,4% por debajo del mismo mes del año anterior, mientras que la actividad metalúrgica acumuló una caída del 10,9% durante los primeros siete meses. A su vez, el Índice de Producción Industrial PyME de CAME registró una disminución interanual del 3,8% en julio.

En términos generales, la producción de las PyMEs industriales registró una contracción interanual del 9,2%, según los datos mencionados por el sector.

Reorganizar antes que despedir

Frente a este escenario, empresarios PyME plantean que la reducción de la actividad no necesariamente debe traducirse en una reducción de las dotaciones.

“No estamos ajustando por eficiencia. Estamos haciendo ingeniería humana para no despedir a nadie”, explicó un empresario del sector, al describir las alternativas implementadas en su empresa de City Bell.

Uno de los principales cambios consiste en modificar la organización de los turnos. Donde anteriormente funcionaban dos turnos fijos de ocho horas, actualmente se implementan turnos rotativos de seis horas, jornadas de producción reducida los viernes y un banco de horas acordado con los trabajadores.

La segunda estrategia es incrementar la polivalencia de los operarios. Trabajadores calificados pueden rotar entre distintos sectores de la planta para mantener activa la línea de producción sin generar una sobredotación en momentos de menor demanda.

Suspensiones consensuadas como alternativa

Otra de las herramientas utilizadas son las suspensiones consensuadas, planteadas como alternativa previa a la desvinculación de trabajadores.

Según el testimonio empresario, en determinados casos se acuerdan suspensiones con un pago equivalente al 75% de la remuneración, manteniendo la obra social y la antigüedad laboral.

“Se preserva el vínculo”, explicó el empresario, quien remarcó que la decisión también responde al costo y al tiempo necesario para formar trabajadores especializados.

“Despedir es carísimo y es irreversible. Formar a un operario calificado nos llevó años. Romper ese equipo por una caída coyuntural de seis meses es pan para hoy y hambre para mañana”, sostuvo.

“Seguimos abriendo a las 7 de la mañana”

El empresario describió la situación cotidiana de su planta y aseguró que el objetivo es sostener la estructura laboral pese a la disminución de la actividad.

“En mi empresa, en City Bell, seguimos abriendo a las 7 de la mañana. Con menos luz prendida, con turnos más cortos, pero con la misma gente. Esa es nuestra decisión”, afirmó.

El planteo refleja una de las principales preocupaciones de las PyMEs industriales: cómo atravesar una etapa de menor demanda conservando los equipos de trabajo y la capacidad productiva necesaria para una eventual recuperación.

CEPBA reclama un REPRO PyME express

En este contexto, desde la Confederación Económica de la Provincia de Buenos Aires (CEPBA) plantean la necesidad de implementar herramientas específicas para las empresas que sostengan sus dotaciones.

Entre las propuestas se encuentra un REPRO PyME express destinado a empresas que mantengan sus niveles de empleo, junto con una reducción temporal de las contribuciones patronales por cada trabajador sostenido.

También se propone la creación de líneas de capital de trabajo a tasa real negativa, con el objetivo de brindar liquidez a las empresas durante el período de menor actividad.

La propuesta apunta a que las políticas de asistencia estén vinculadas directamente con el sostenimiento del empleo y permitan a las PyMEs atravesar la caída coyuntural de la producción sin desarmar sus estructuras laborales.