Tradición, historia y fervor criollo: se vivió con gran emoción la 64° edición de «Huella de Fortines»

Durante el último fin de semana —sábado 31 de octubre y domingo 1 de noviembre—, la región volvió a vibrar al ritmo de sus raíces con una nueva realización de la tradicional travesía «Huella de Fortines», un acontecimiento que desde 1994 convoca a múltiples generaciones de huelleros en un profundo viaje por la historia local.

El recorrido comenzó con la partida de los participantes desde el histórico Fortín Barrera rumbo a Ordoqui. A lo largo del trayecto, jinetes y caminantes surcaron los caminos rurales para recrear la antigua línea de fortines de la zona, una experiencia que combina la camaradería, el descubrimiento del patrimonio regional y la revalorización de las costumbres populares. Como es habitual, el espíritu de la travesía se completó al caer la noche con los tradicionales fogones, música y charlas de reencuentro.

Un cierre a pura fiesta en la Plaza San Martín

Las actividades culminaron el domingo al mediodía con una gran celebración en la Plaza San Martín, espacio que lució colmado de vecinos y visitantes para recibir a los huelleros tras su extensa travesía rural.

La jornada de cierre contó con una destacada grilla artística que celebró la cultura de nuestra tierra. Sobre el escenario se presentaron Yoha Cortés y Pedro Novillo, quienes aportaron su música junto al grupo casarense Latiendo a lo Criollo. Además, el arte tradicional se hizo presente de la mano del grupo del Taller de Danzas Folklóricas Casa del Niño, cuyos bailarines acompañaron con danza la llegada de la columna de jinetes y caminantes.

Con más de tres décadas de trayectoria ininterrumpida desde su instauración en 1994, la «Huella de Fortines» se consolida año tras año como un símbolo inquebrantable de identidad, memoria colectiva y sentido de pertenencia para la región.