En el medio día de ayer, autoridades policiales fueron informadas del suicidio de un joven en cercanía al acceso lowenthal camino al cementerio. La decisión del joven le había puesto punto final a su vida.
Otra vez la comunidad de Carlos Casares se encuentra perpleja por el suicidio de un joven de 19 años en un monte cercano al cementerio municipal. ¿Hay mucha preocupación en la autoridades por el estado psicológico de los jóvenes?
En abril un joven de 27 años tomó la misma decisión, hace pocos días atrás, otro vecino, más adulto pero con una fuerte depresión también le puso punto final a su vida. Los hechos continúan y la situación parece empeorar cada vez más.
A pesar que cada situación y problemática tiene su particularidad, desde las autoridades locales mantienen una honda preocupación y miran con mucha atención lo que está sucediendo.

La falta de respuesta a muchas preguntas, no poder desarrollarse social y laboralmente, no poder encontrar muchas veces un destino claro a su futuro, hace que los jóvenes ingresen en estado de depresión. Las familias, los amigos y los profesionales deben observar este tipo de conductas y buscar soluciones para que no lleguen a finales no deseados.
Una vez más, como ha sucedido en otras oportunidades, la sociedad en su conjunto, debe estar alerta sobre los adolescentes y los jóvenes para que no caigan en frustraciones constantes y terminen inmiscuidos en una depresión fatal.