En una nueva y enérgica aparición pública, el intendente de Pehuajó, Pablo Zurro, utilizó sus redes sociales para denunciar el estado de abandono en los márgenes de la Ruta Nacional 226. Lo que comenzó como un reclamo por la acumulación de basura terminó en una dura crítica hacia la gestión del presidente Javier Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo.
Un basural a cielo abierto en plena ruta
Desde el lugar de los hechos, Zurro mostró con indignación cómo un desagüe bajo la calzada se encuentra completamente obstruido por plásticos, botellas y desperdicios de todo tipo.
«Miren, hormiga y boludo… al boludo que me tiró esto. ¿A ustedes les parece que pueden tirar esta basura?», cuestionó el mandatario local, visiblemente afectado por la falta de conciencia ciudadana que pone en riesgo de inundación a la localidad de Pehuajó.
Para el intendente, estas acciones no solo demuestran desidia, sino que atentan directamente contra la infraestructura del municipio: «Terminen de tirar estas boludeces, de rompernos esto, de inundar Pehuajó».
El dardo contra Milei y Caputo
Fiel a su estilo combativo, Zurro no dejó pasar la oportunidad de vincular la situación local con el contexto nacional. Apuntó contra el presidente Milei por la falta de mantenimiento en las rutas nacionales y cargó con particular dureza contra Luis Caputo.
- Defensa de lo nacional: El intendente mostró su indumentaria, destacando que era una «remera nacional» comprada en Pehuajó, contrastando su postura con la política económica actual.
- El reclamo por los dólares: «Caputo, ¿por qué no traés tu dinerito de afuera? Le pedís a una señora de 90 años que saque 5 mil dólares del colchón», lanzó en referencia a las recientes declaraciones del ministro sobre el uso de ahorros personales para afrontar la crisis.
Compromiso con la verdad
Zurro cerró su descargo reafirmando su voluntad de seguir denunciando lo que considera injusticias, tanto a nivel local como nacional. «No se enojen porque uno diga la verdad», expresó, asegurando que su prioridad sigue siendo estar a la altura de la confianza de sus vecinos.