Fin de una histórica industria argentina: Fate anunció su cierre definitivo después de 80 años

Desde la llegada de Javier Milei cerraron 22.000 empresas, según un informe de CEPA (centro de Economía política Argentina) alrededor de 30 empresas por días. Todos los empleados administrativos de Fate recibieron un aviso para no presentarse a trabajar este miércoles, en un nuevo capítulo de la crisis que atraviesa la principal fabricante de neumáticos del país. La planta ubicada en San Fernando permanece paralizada desde hace más de un mes.

La compañía, controlada por el empresario Javier Madanes Quintanilla, argumenta que enfrenta una pérdida de competitividad que le impide sostener su estructura productiva actual. En los últimos dos años, la firma redujo a la mitad su dotación de operarios, en un proceso de ajuste que anticipaba el escenario actual.

Ajuste, despidos y Procedimiento Preventivo de Crisis

A mediados de 2024, Fate despidió a 97 trabajadores y ofreció retiros voluntarios. Poco después, solicitó un Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC) ante la Secretaría de Trabajo de la Nación, herramienta que permite a las empresas suspender o despedir personal con menores costos indemnizatorios y renegociar condiciones laborales bajo el argumento de una situación económica crítica.

Desde la empresa sostienen que el contexto macroeconómico, el encarecimiento de insumos y la competencia externa deterioraron su ecuación financiera, obligándola a adoptar medidas de emergencia.

Rechazo sindical y acusaciones de “lock-out”

El conflicto escaló con la reacción del Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (Sutna), conducido por Alejandro Crespo. El gremio denunció un “lock-out patronal” y acusó a la compañía de intentar disciplinar a los trabajadores e imponer una reforma laboral de hecho.

La disputa derivó en asambleas, paradas de planta y movilizaciones, profundizando la parálisis productiva. Desde el sindicato cuestionaron además la narrativa empresaria, recordando que en negociaciones previas —incluso durante la pandemia— la empresa también alegó dificultades económicas. Según el Sutna, balances posteriores reflejaron ganancias significativas, lo que, a su entender, debilita la hipótesis de una crisis estructural.

Un sector bajo presión

El cuadro no se limita a Fate. Las otras dos grandes fabricantes con plantas en el país, Pirelli y Bridgestone, también enfrentan un escenario adverso.

La industria del neumático emplea de manera directa a unos 5.000 trabajadores y depende en gran medida del desempeño del sector automotriz y del consumo interno. Entre los factores señalados por las empresas figuran el aumento de costos de insumos estratégicos —como el caucho natural y el acero— y la apertura comercial, que facilitó el ingreso de neumáticos importados a precios hasta 40% más bajos que los locales, con China como principal origen.

En mayo del año pasado se registró un récord histórico de importaciones: ingresaron 869.525 neumáticos en un solo mes, el volumen más alto en dos décadas. China concentró cerca del 78% del segmento de autos y camionetas. Durante el primer semestre de 2025, las importaciones asiáticas crecieron más de 37% interanual.

En paralelo, la producción local cayó con fuerza. El rubro industrial de “Caucho y Plástico” cerró 2025 con una retracción superior al 22%, mientras que las plantas operaron apenas a un tercio de su capacidad instalada. Hacia fin de año, dos de cada tres máquinas permanecían inactivas, una situación que en el sector comparan con los peores momentos de la crisis de 2001.

Mercado interno en retroceso

La recesión y la pérdida de poder adquisitivo impactaron directamente en la demanda. Muchos consumidores postergaron el recambio de neumáticos o recurrieron a compras en países limítrofes, donde los precios resultan más competitivos. Además, la caída en la producción de terminales automotrices redujo la demanda de neumáticos para equipo original, un segmento clave para la industria local.

Una historia de más de ocho décadas

Fate S.A.I.C.I. fue constituida en 1940 con capitales argentinos. Comenzó operando en una pequeña planta de aproximadamente 1.000 metros cuadrados en el barrio porteño de Saavedra, donde fabricaba telas impermeables y productos de caucho.

En 1945 inició la producción de neumáticos y cámaras para automóviles y camiones. En 1956 firmó un acuerdo de asistencia tecnológica con General Tire, que le permitió modernizar sus procesos productivos.

En 1960 comenzó la construcción de su planta industrial en San Fernando, inaugurada en 1963, que con el tiempo se convirtió en la mayor fábrica de neumáticos del país. Hoy, más de seis décadas después, esa misma planta atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia.