Tras trece años de espera, el equipo casarense quebró el maleficio y consiguió el tan ansiado ascenso a la máxima categoría de la Liga Universitaria del Interior (LUI) en La Plata. Con un triunfo por 2 a 1 frente a Huanguelén, selló su pase a la gran final del certamen.
Luego de haber igualado 1 a 1 en el encuentro de ida, Carlos Casares FC llegó al compromiso definitivo del domingo con la imperiosa necesidad de ganar para asegurar el ascenso. Con esa convicción, los dirigidos tácticamente por Gonzalo Bronzina y Camilo Pagano salieron a la Cancha 4 del Predio 98 y golpearon casi desde el vestuario.
Apenas corrían los 3 minutos de juego cuando Joaquín Tagliabue desbordó por la banda derecha, luchó el balón con la defensa rival y sacó un disparo que, tras ser amortiguado por el arquero, le dejó la pelota servida a Marco Besada para que la empujara en la línea y decretara el 1 a 0 parcial, trayendo calma al banco y a la parcialidad visitante.
A partir de la ventaja, el trámite del encuentro se mantuvo bajo el control del conjunto casarense, que administró las acciones ante un adversario que intentó empujar con más ímpetu que claridad futbolística.
El golpe final y el festejo desatado
La tranquilidad definitiva llegó sobre el cierre del complemento, gracias al oportunismo del histórico goleador Renzo Alis. El delantero, que había ingresado desde el banco de suplentes en la segunda mitad, aguantó una pelota en la mitad de la cancha y abrió hacia la banda para Nicolás Rozas. Tras el centro al área, la presión de Alis sobre la defensa generó un blooper en el fondo rival: en su intento por despejar, un defensor terminó bañando a su propio arquero para estirar la diferencia y desatar la locura de la multitud casarense que copó el predio platense.
A pesar de que el árbitro adicionó ocho minutos y que Huanguelén encontró el descuento sobre los 39 minutos del segundo tiempo, el marcador no sufrió alteraciones. El pitazo final confirmó la victoria por 2 a 1, el pasaporte a la final y el festejo alocado por el retorno a la Primera A tras trece años.
Lo que viene
En el horizonte inmediato espera el partido decisivo. En la otra llave de semifinales, Magdalena dejó en el camino a Tres Arroyos B y se convirtió en el rival de Carlos Casares FC para el duelo por el título. Será un choque entre los dos mejores equipos del torneo, prometiendo una final vibrante y «para alquilar balcones» para ponerle la frutilla al postre a una campaña inolvidable.
