En la Jornada de Actualización Técnica de DONMARIO, especialistas y asesores analizaron el escenario del trigo 2026 y coincidieron en que la genética, la nutrición inteligente y el manejo basado en datos serán determinantes para maximizar rindes.
Con perfiles de suelo cargados de humedad, pero en un contexto de altos costos de producción y fertilizantes, la campaña de trigo 2026 se presenta como un desafío para los productores argentinos, donde la eficiencia y el manejo agronómico de precisión serán fundamentales para sostener la rentabilidad.
Ese fue uno de los principales ejes abordados durante una nueva edición de la Jornada de Actualización Técnica (JAT) organizada por DONMARIO, realizada en formato virtual y moderada por la periodista Carola Urdangarín.
Durante el encuentro, referentes técnicos, asesores CREA y analistas de mercado coincidieron en que el escenario actual exige decisiones basadas en datos y estrategias de manejo ajustadas a cada ambiente.
Jerónimo Constanzi, gerente de Desarrollo de Producto de GDM para Latinoamérica Sur, destacó que el manejo agronómico tiene un peso decisivo en los resultados productivos. “Mientras que la genética explica un 14% de las variaciones de rinde, el manejo agronómico es responsable del 35%, convirtiéndose en la palanca más potente para optimizar el negocio”, sostuvo.
En ese marco, la fertilización apareció como uno de los aspectos centrales de la campaña, especialmente por el fuerte incremento en el valor de la urea. Según explicaron durante la jornada, la estrategia de aplicación fraccionada y el manejo variable permiten mejorar tanto el rendimiento como la calidad del cultivo.
Los ensayos de la compañía mostraron que dividir la fertilización —70% a la siembra y 30% en macollaje— puede incrementar los rindes entre 235 y 400 kilos por hectárea respecto de una aplicación única, además de elevar el contenido proteico del grano.
Nuevas variedades y genética adaptada a cada ambiente
En relación con la genética, Matías Venece y Diego Regnícoli, responsables de desarrollo de DONMARIO, presentaron las variedades recomendadas para la campaña 2026.
Para siembras tempranas, la recomendación fue DM Araucaria, una variedad de ciclo largo que ofrece gran plasticidad y permite extender la ventana de siembra hasta junio.
En los ciclos intermedios, los especialistas resaltaron el desempeño de DM Casuarina, destacando su potencial de rendimiento y su comportamiento sanitario frente a enfermedades como roya amarilla y roya estriada.
En tanto, para ciclos cortos y planteos orientados a soja de segunda, se presentó DM Tipa, una variedad enfocada en maximizar la eficiencia de uso de recursos y mejorar la rotación agrícola.
“La ventaja estratégica de DM Tipa radica en la eficiencia de uso de recursos en periodos más breves, permitiendo sembrar la soja en fechas óptimas”, explicó Regnícoli.
Fertilización y manejo: los puntos críticos de la campaña
Durante el panel técnico, el ingeniero agrónomo Guillermo Divito remarcó la importancia de seleccionar correctamente la genética según ambiente y fecha de siembra, especialmente en el sudeste bonaerense.
“Hoy la genética de ciclo largo supera en promedio un 10% de rendimiento a las de ciclo corto”, afirmó, al tiempo que advirtió sobre una creciente deficiencia de zinc en los suelos de la región.
Desde CREA Las Petacas, en Santa Fe, el asesor Diego Pérez subrayó la importancia de incorporar la urea al suelo para mejorar la eficiencia del nitrógeno.
“El agua hay que cosecharla. Con 100 kilos incorporados se obtienen resultados similares a 200 kilos voleados”, sostuvo.
En la misma línea, Santiago Levantini, asesor del norte bonaerense, señaló que los costos de producción aumentaron entre un 28% y un 30% respecto de campañas anteriores y aseguró que la incorporación del fertilizante puede representar diferencias superiores a 600 kilos por hectárea frente a aplicaciones superficiales.
El mercado y la rentabilidad
El análisis económico estuvo a cargo de Sebastián Salvaro, cofundador de Simpleza, quien describió un mercado internacional condicionado por los conflictos bélicos y la volatilidad del petróleo y los fletes.
No obstante, sostuvo que los planteos de trigo combinados con soja de segunda continúan mostrando márgenes positivos, con rentabilidades estimadas del 11%.
“El modelo es mucho más sensible a la productividad que al precio: ante el aumento de costos, la respuesta no debe ser invertir menos, sino invertir mejor”, afirmó.
Por su parte, Patricio Munilla, gerente de marca de DONMARIO, destacó el posicionamiento de la firma en el mercado de semillas de trigo y remarcó la importancia de sostener la inversión en mejoramiento genético.
Según explicó, las nuevas variedades continuarán comercializándose bajo el sistema Sembrá Evolución, una plataforma orientada a garantizar el reconocimiento de la propiedad intelectual y fomentar la innovación tecnológica en el agro.
El cierre de la jornada estuvo a cargo del gerente comercial Sebastián Ríos, quien sintetizó el enfoque general del encuentro: “El trigo no tiene una receta única. El éxito reside en los detalles del manejo y el asesoramiento personalizado intralote”.