Del mercado al lote: el conocimiento que potencia la producción de girasol

En la segunda edición del Congreso “Puro Girasol”, organizado por ADVANTA en Trenque Lauquen, especialistas, productores y referentes de la cadena coincidieron en una premisa central: reducir brechas de rendimiento, optimizar el manejo agronómico y profesionalizar las decisiones comerciales será clave para sostener el crecimiento del cultivo

 
 

Desde la nutrición y la agricultura por ambientes hasta la gestión de riesgos y los mercados internacionales, la evidencia técnica marcó el rumbo del girasol que viene. Con la participación de productores, asesores, investigadores y referentes de toda la cadena, la ciudad de Trenque Lauquen fue sede de la segunda edición del Congreso “Puro Girasol”, el espacio impulsado por ADVANTA  para poner al cultivo en el centro de la agenda productiva nacional.

Tras una primera experiencia realizada en Córdoba durante 2025, el encuentro volvió a reunir a los principales actores del sector para debatir sobre los desafíos y oportunidades de un cultivo que atraviesa un renovado proceso de expansión. La jornada, conducida por el periodista agropecuario Ricardo Bindi, tuvo como eje la generación y transferencia de conocimiento para seguir elevando los niveles de productividad y competitividad del girasol argentino.

Luego de un primer panel enfocado en la ciencia detrás del rendimiento, los debates avanzaron sobre la validación de las tecnologías a campo, las herramientas de gestión empresarial y las oportunidades que ofrecen los mercados globales para un cultivo que gana protagonismo en las rotaciones agrícolas.

Estabilidad, genética y manejo: las claves para seguir cerrando brechas

El segundo panel, moderado por Agustín Giorno, puso el foco en cómo trasladar los avances técnicos al lote y transformar conocimiento en rentabilidad. Allí quedó claro que el girasol ha logrado consolidarse como una herramienta estratégica para estabilizar resultados en distintos ambientes productivos.

Uno de los expositores fue Fernando Negri, productor y referente técnico con amplia experiencia en el oeste bonaerense, quien destacó el comportamiento del cultivo en ambientes de menor potencial.

“El girasol tiene una enorme capacidad para levantar pisos de rendimiento y diversificar riesgos. En los ambientes más restrictivos sigue mostrando una estabilidad que pocas alternativas pueden ofrecer”, señaló.

Durante el intercambio también se remarcó la importancia de ajustar el manejo a las condiciones de cada lote. Entre los aspectos destacados apareció el manejo de napas, ya que los especialistas coincidieron en que los excesos hídricos durante las primeras etapas pueden comprometer seriamente el potencial de rendimiento.

El camino hacia rendimientos cada vez más altos

La mirada económica estuvo a cargo de Luis Arias, quien analizó la competitividad del cultivo frente a otras alternativas agrícolas.

“El girasol sigue mostrando números muy interesantes en distintas regiones del país. En varias zonas compite de igual a igual con soja y maíz, apoyado por un mercado de aceite firme y condiciones comerciales que continúan siendo favorables”, explicó.

Por su parte, Gustavo Duarte repasó la evolución genética de los últimos años y destacó el aporte de los nuevos materiales al crecimiento productivo del cultivo.

“Los avances logrados desde 2020 en contenido de aceite, sanidad y estabilidad permitieron explorar techos productivos que hace algunos años parecían inalcanzables”, afirmó. 

Según explicó, en distintas regiones del oeste argentino ya se observan lotes comerciales que alcanzan los 5.000 kilos por hectárea, impulsados por la combinación de genética mejorada y manejo agronómico de precisión.

En ese sentido, la agricultura por ambientes apareció como una de las herramientas con mayor potencial para seguir reduciendo brechas. Los especialistas destacaron que el manejo variable de densidades y fertilización ya forma parte de la estrategia habitual de gran parte de los planteos más avanzados, permitiendo optimizar insumos y capturar mejoras consistentes en rendimiento. 

 
 

El “precio del dolor”: una herramienta para gestionar el riesgo

Uno de los momentos más comentados del congreso llegó durante el tercer panel, también moderado por Agustín Giorno e integrado por Diego AguileraMauro Mortarini y Héctor Lagarde. Allí se abordó uno de los conceptos que más relevancia viene ganando en la gestión empresarial agrícola: el denominado “precio del dolor”.

Aguilera explicó que se trata del valor mínimo al cual un productor debería vender su cosecha para cubrir costos directos, gastos de administración, alquileres y alcanzar la rentabilidad objetivo definido para el negocio.

“El precio del dolor no busca ganar mucho dinero; busca bajar el riesgo de la empresa. Es el valor que garantiza que el negocio siga siendo sostenible”, resumió.