Las altas temperaturas, combinadas con la humedad y la progresiva tropicalización del clima, favorecieron la llegada del barigüí —también conocido como mosca negra— al Área Metropolitana de Buenos Aires. Se trata de un insecto mordedor que habitualmente se desarrolla en la cuenca del río Salado, pero que en las últimas semanas comenzó a registrarse en distintos puntos del AMBA.
A diferencia de otros insectos, el barigüí no pica sino que muerde, lo que genera un dolor intenso y, en muchos casos, reacciones inflamatorias importantes en la piel.
Por qué su mordedura es tan molesta
La mosca negra se alimenta de sangre y, al morder, libera una sustancia anticoagulante que provoca ardor inmediato, enrojecimiento e hinchazón. En algunas personas, especialmente aquellas con piel sensible o alergias, la lesión puede derivar en una inflamación más severa, picazón persistente o incluso infección si se rasca en exceso.
Cómo prevenir los ataques del barigüí
Para reducir el riesgo de mordeduras, se recomiendan las siguientes medidas:
- Usar repelentes que contengan DEET, icaridina o IR3535, aplicados especialmente en piernas, tobillos y brazos.
- Vestir ropa clara y de manga larga, ya que el barigüí suele sentirse atraído por colores oscuros.
- Evitar zonas cercanas a cursos de agua, pastizales o espacios con alta humedad, especialmente durante las primeras horas de la mañana y al atardecer.
- Colocar mosquiteros en puertas y ventanas para impedir el ingreso del insecto a los hogares.
- Utilizar ventiladores, ya que la mosca negra tiene dificultad para volar con corrientes de aire.

mordedura de un barigüí
Qué hacer ante una mordedura
Si el ataque ya ocurrió, se aconseja:
- Lavar la zona con agua y jabón para evitar infecciones.
- Aplicar frío local para disminuir la inflamación y el dolor.
- Utilizar cremas con antihistamínicos o corticoides suaves, según indicación médica.
- Evitar rascarse, ya que puede agravar la lesión.
- Consultar a un profesional de la salud si aparece fiebre, dolor persistente, secreción o una reacción alérgica intensa.
Un fenómeno asociado al cambio climático
Especialistas señalan que la expansión del barigüí hacia zonas urbanas como el AMBA está vinculada a cambios ambientales y climáticos, que modifican los hábitats tradicionales de distintas especies. Mientras duren las condiciones de calor extremo y humedad, se espera que la presencia de este insecto continúe, por lo que la prevención resulta clave.
Dónde se reproduce y qué zonas son las más afectadas
El barigüí se encuentra principalmente en zonas cercanas a ríos, arroyos y lugares con agua corriente, donde desarrolla su ciclo reproductivo. Hasta el momento, su principal área de reproducción es la cuenca del Río Salado, lo que explica la fuerte presencia del insecto en localidades como Bragado, Junín, Alberti, Mercedes, Chivilcoy, Roque Pérez, General Arenales, General Viamonte y General Belgrano.
Con el avance del calor y la humedad, su expansión comenzó a sentirse también en otras regiones de la provincia de Buenos Aires y en el AMBA.
Qué es el barigüí y por qué ataca
El barigüí pertenece al grupo de los simúlidos, conocidos popularmente como “moscas negras”. A diferencia de otros insectos, las hembras son hematófagas y necesitan alimentarse de sangre para poder desarrollar sus huevos, lo que las lleva a atacar tanto a personas como a animales.
No pica: corta la piel
La dermatóloga Yael Borojovich, especialista de OSPEDYC, explicó que “a diferencia del mosquito común, el barigüí no pica, sino que corta la piel para alimentarse de sangre, lo que provoca más dolor e irritación”. Además, señaló que el insecto es más activo durante el día, especialmente al amanecer y al atardecer.
Al morder, la mosca negra rasga la piel con su mandíbula y libera sustancias anestésicas, vasodilatadoras y anticoagulantes. Por ese motivo, muchas personas no perciben el ataque en el momento, sino cuando ya aparece la inflamación.
Síntomas y posibles complicaciones
El dolor provocado por la mordedura del barigüí puede durar varios días. Entre los síntomas más frecuentes se encuentran:
- Enrojecimiento e hinchazón
- Picazón intensa y ardor
- Manchas rojas y, en algunos casos, heridas costrosas que tardan en desaparecer
En personas sensibles pueden presentarse reacciones alérgicas más intensas, con inflamación marcada e incluso fiebre. “Aunque generalmente no transmite enfermedades graves, las mordeduras pueden infectarse si la persona se rasca la zona”, advirtió Borojovich.