El Puerto de San Pedro atraviesa una crisis sin precedentes tras la varadura del buque Yasa Tokio, que no logró salir del canal de acceso recientemente dragado y dejó completamente inoperativa la terminal local. La situación fue calificada por el presidente del Consorcio de Gestión del Puerto, Eliseo Casini, como «una desgracia inédita» producida por una «sedimentación extraordinaria» que dejó al canal con una profundidad de 6,5 metros. El fenómeno genera pérdidas multimillonarias para los operadores, principalmente a Grobocopatel Hermanos.
El incidente ocurrió el pasado viernes cuando el carguero, que transportaba 33.000 toneladas de trigo, quedó atrapado en una zona del canal donde las mediciones marcan una profundidad de solo 6,50 metros, tres metros menos que los 9,80 alcanzados tras el dragado finalizado a principios de mayo.
“Esto es un desastre para el puerto, algo totalmente inédito”, advirtió Casini. “Gastamos una fortuna para dragar 80 mil metros cúbicos y ahora hay que retirar 300 mil metros cúbicos. Es abrumador pensar en eso”.

El fenómeno que provocó la abrupta sedimentación se habría originado por el temporal del 16 y 17 de mayo, que incrementó el caudal del riacho Baradero, generando un contraflujo de agua que transportó grandes volúmenes de sedimentos hacia el canal. “Sedimentó en una semana el equivalente a tres años en condiciones normales”, detalló el funcionario. Esta situación afecta directamente al canal de acceso en la zona de la Isla Dos de Oro, con mil metros de longitud completamente obstruidos.
La emergencia paraliza la actividad de empresas clave como Grobocopatel Hermanos, que concentra la mayor parte de las operaciones de carga en la Terminal Puerto San Pedro. La firma venía sosteniendo una temporada activa y tenía compromisos de nuevos embarques para junio.
“El puerto está completamente inoperable hasta que se haga una nueva obra de dragado, que será millonaria. Si no se hace un salvataje, el puerto no funciona más”, advirtió Casini. El Consorcio ya presentó pedidos de asistencia al gobierno nacional y provincial, buscando una solución urgente para evitar consecuencias más graves.
Mientras tanto, se trabaja en una maniobra de emergencia con remolcadores para intentar liberar al buque encallado, aunque el panorama es complejo. “Al barco le faltan tres metros de agua para poder salir. Incluso tengo dudas de que vacío pueda navegar”, reconoció el titular del puerto.
Además del perjuicio económico, Casini alertó por el impacto social: “Hay una gran cantidad de puestos laborales que dependen de este puerto. Cuidamos con toda nuestra fuerza a los operadores, pero este evento nos golpea duramente”.