El coordinador de la Comisión de Aguas de CARBAP y presidente del Consejo Honorario Asesor del Plan Maestro del Río Salado, Alberto Larrañaga, expresó su preocupación por la situación hídrica de gran parte de la provincia de Buenos Aires y la demora en la ejecución de la obra más importante de mitigación de inundaciones de la región.
En diálogo con Mariano Gandini en Todo Provincial Radio por FM Tres Ciudades, Larrañaga recordó que en distritos como Carlos Casares, 9 de Julio, Bolívar y General Villegas las lluvias acumuladas superaron ampliamente el promedio anual. Solo en Casares se registraron 1.363 milímetros hasta el 31 de agosto, frente a una media histórica de 900 mm. “Con el suelo saturado y las napas a flor de tierra, cualquier lluvia genera anegamientos graves. Estamos frente a un desastre total”, advirtió.

Una obra estratégica que avanza con lentitud
El Plan Maestro del Río Salado fue diseñado en 1995 con el objetivo de recuperar 8 millones de hectáreas en 19 municipios bonaerenses. La ejecución comenzó en 2003, aunque atravesó sucesivas interrupciones. “Tuvo etapas de avance, pero también parates prolongados. Es una obra monumental, comparable en movimiento de suelos al canal de Panamá o de Suez, pero que corre el riesgo de eternizarse”, señaló Larrañaga.
Según el dirigente rural, además del dragado del cauce principal, resultan clave las obras complementarias como canales secundarios, defensas y controles de caudales. “No son secundarias: son tan necesarias como el dragado y, además, mucho menos costosas. Sin ellas, la solución es parcial”, explicó.

Fondos disponibles pero obras paralizadas
Larrañaga reveló que actualmente hay $175.000 millones depositados en el Banco Nación correspondientes al fideicomiso del Fondo Hídrico, mientras que las deudas con las contratistas que detuvieron los trabajos en el tramo 4.2 del Salado rondan los $30.000 millones.
“Con apenas el 20% de esos recursos se podrían cancelar los compromisos y reactivar las obras de inmediato. Es un despropósito que la plata esté ‘durmiendo la siesta’ en colocaciones financieras mientras la gente se inunda”, cuestionó.
Reclamo de decisión política
El referente de CARBAP subrayó que el propio gobierno nacional declaró prioritarias estas obras en 2024, aunque los pagos se fueron ralentizando hasta detener los trabajos. “No falta voluntad técnica, lo que falta es decisión política. Una megaobra de esta magnitud no puede quedar solo en manos de la Provincia, requiere del esfuerzo conjunto de Nación y Provincia, como ocurrió históricamente con todas las grandes obras argentinas”, remarcó.
Finalmente, Larrañaga insistió en que el Plan Maestro no solo protege la producción agropecuaria sino también la vida en la ruralidad: caminos cortados, pueblos aislados, dificultades para ir a la escuela o acceder a atención médica. “Mitigar inundaciones fortalece la economía y también la recaudación tributaria. Lejos de ser un gasto, es una inversión que devuelve en poco tiempo”, concluyó.