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Lácteos Vidal en conflicto: La balanza de Anubis

De naturaleza mítica, sí; de la justica, dudosamente. Titulado de este modo trazamos, con arbitrariedad manifiesta, un paralelismo entre la mitología egipcia y accionar del Ministerio de Trabajo de la Nación, en su intervención como árbitro de los conflictos del trabajo. Desde las 00 horas de este jueves Atilra lleva una medida de fuerza en la empresa Lácteos Vidal.

Actualmente, esta asociación sindical, en acompañamiento de sus trabajadores afiliados y por resolución de estos, participa de un conflicto laboral con la empresa LACTEOS VIDAL S.A., quien posee un establecimiento industrial lácteo en la localidad de Moctezuma, y un establecimiento de depósito y distribución de mercaderías en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Tanto los trabajadores de la empresa, como la asociación sindical que los representa y acompaña en su reclamo, poseen una larga trayectoria de denuncias de tipo laboral, antisindical y en materia de seguridad e higiene contra la empresa, reclamando desde hace varios años que deponga su actitud antisindical y persecución a los trabajadores afines a la asociación sindical, regularice la situación registral de los trabajadores reconociendo la categoría laboral que le corresponde en relación con la labor desarrollada y las disposiciones del convenio colectivo de aplicación, proceda al registro de un trabajador informal, se abstenga de efectuar descuentos de salario arbitrarios, omita emplear modalidades contractuales precarias y fraudulentas afectando la estabilidad, salarios y demás condiciones laborales de estos trabajadores, se bancaricen los salarios de los trabajadores del depósito y se regularicen los incumplimientos en materia de seguridad e higiene laboral, entre otros.

En fin, una larga lista de recaudos que como ahora, antaño debió cumplir un buen hombre, para superar el juicio de Anubis que abriría las puertas del paraíso y evitaría su horrible muerte.

Por cada denuncia efectuada se realizaron múltiples intentos de diálogo infructuoso, se han labrado innumerables actuaciones administrativas e incluso judiciales con magros resultados.

A raíz de inspecciones laborales efectuadas en el año 2018, se constató la infra categorización de 14 trabajadores lo que le valió a la empresa, a mediados del año 2021, una cuantiosa multa por parte del Ministerio de Trabajo provincial, pero no significó la regularización de los trabajadores afectados, quienes a la fecha, aún perciben un salario inferior al que les corresponde conforme las labores que desempeñan y las responsabilidades que asumen.

Del mismo modo, ocurrió mediante inspección de la autoridad administrativa del trabajo provincial del año 2018, una importante multa económica a la empresa, fijada en el año 2021 por incumplimiento en materia de seguridad e higiene en el trabajo; la que sin embargo no produjo los cambios y adecuaciones necesarias para garantizar la seguridad de algunos puestos de alto riesgo como por ejemplo, el sector de caldera.

Cada justo reclamo, ha significado para los trabajadores una verdadera tortura, pues en respuesta la empresa además de su conducta evasiva y desconocedora, ha evidenciado una fuerte persecución sindical; llegando a situaciones de absurdos y completamente arbitrarios despidos con fundamento en causas falsas y en el ejercicio abusivo de la facultad disciplinaria como elemento disciplinador.

No obstante ello, la legitimidad de los reclamos y la firme convicción de los trabajadores volvió la ignominia más ignominiosa, resolviendo los trabajadores con el acompañamiento de las autoridades sindicales, declarar la huelga el pasado 18 de Julio de 2022, medida decretada por los trabajadores del establecimiento industrial de Moctezuma, plegándose a la medida con fecha 19/07/2022 los trabajadores de la ciudad de Buenos Aires.

La naturaliza interjurisdiccional  del conflicto puso el diferendo en manos de Anubis, encarnado en este relato por el Ministerio de Trabajo de la Nación.

Anubis, cuya función se asimila a la de un operario de la industria láctea, por operar una máquina que la cultura mítica ha dado en llamar “balanza de la justicia”; circunstancia que revela cierta condición obrera de esta deidad;  resolvió el día 20 de julio declarar la conciliación obligatoria, debiendo ambas partes en conflicto retrotraer la situación al momento previo al mismo, absteniéndose los trabajadores de continuar con la huelga, y la empresa de efectuar cambios y modificaciones en los vínculos y omitiendo toda afectación al salario. El juicio de Anubis parecía tener reglas claras, y el dios prometió a los trabajadores un juicio justo y protección.

Pacientemente, cual difunto momificado, el conjunto de trabajadores y autoridades sindicales, se sometieron a todas y cada una de las instancias fijadas en el largo proceso conciliatorio con nulo resultado, por la negativa al diálogo por parte de la empresa; recorriendo así, lentamente el camino que según el mito, debía atravesar el muerto hasta llegar al juicio que definiría su destino: el ingreso a las puestas del paraíso, o resultar el alimento de una abominable bestia.

El conjunto de trabajadores hizo entrega de su corazón para que Anubis realizara el pesaje en la balanza colocándolo en uno de sus platillos, contraponiéndolo a la pluma de avestruz traída por la empresa, la que fue depositada en el platillo opuesto de la balanza. El libro de los muertos indica que aquel que resulte más liviano merece vencer.

Atónitos los trabajadores, observaron en la balanza, como la pluma de plomo se elevaba frente un hinchado, agotado y desgarrado corazón; y lo comprendieron.

La balanza de Anubis administra injusticia

Los trabajadores fueron castigados con descuentos salariales, pese a la prohibición del proceso; Anubis miró indiferente.

El juicio de Anubis limitó el ejercicio al derecho de huelga, colocó a los trabajadores en situación de vulnerabilidad. Los trabajadores esperaban más de Anubis, creían en él y en su balanza, pero ya no.

Hoy el juicio de Anubis terminó; hoy los trabajadores resolvieron que algunos mitos responden a ciertos intereses y que este proceso resultó un obstáculo más entre tantos que han de superar. Hoy los trabajadores están más convencidos que nunca, de que nada les fue regalado y que así como son capaces de hacer, de crear, de producir; también son capaces de escribir su propia historia y de ser artífices de su propio destino.

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