Una verdadera multitud colmó el predio para compartir la última noche de la XXXI Fiesta Nacional del Girasol, en una jornada cargada de emoción, encuentro y orgullo comunitario. Familias, jóvenes y visitantes llegados desde distintos puntos del distrito, la región y el país le dieron un marco imponente al cierre de la celebración.
Durante la noche final, más de 25 mil personas participaron de un evento que volvió a demostrar el enorme poder de convocatoria de la fiesta más representativa de Carlos Casares.




Cultura, acceso y encuentro colectivo
Con espectáculos y shows de primer nivel, gratuitos y abiertos para toda la comunidad, la Fiesta Nacional del Girasol reafirmó una clara definición de política pública: garantizar el acceso a la cultura, promover el encuentro colectivo y asegurar que cada vecino y vecina, viva donde viva, sea parte de una celebración pensada para todos.
La música, la alegría y la participación popular fueron protagonistas de una noche que quedará en la memoria de todos los asistentes.
Una fiesta inclusiva e identitaria
La activa participación de instituciones locales, emprendedores, artesanos y comunidades rurales reafirmó el carácter inclusivo de la fiesta, consolidándola como un espacio de integración, identidad y orgullo para todo el pueblo casarense.
El gran punto de encuentro de los casarenses
En este marco, la Fiesta Nacional del Girasol volvió a ratificarse como el gran punto de encuentro de todos los casarenses, un espacio que convoca, une y fortalece el sentido de pertenencia, reflejando a una comunidad que se reconoce en lo colectivo y celebra su identidad propia.