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Deportivo, “hincha pelotas” como pocos

Hinchada. Qué es, cómo y dónde surgió, anécdotas, vivencias, canciones y más, de una palabra tan fuerte como la práctica del Fútbol en Sudamérica pero que, en nuestro pago chico, pocos clubes brindan un espectáculo único como “La Banda del Verde”que, juegue de local en el “Bajo Verde” o de visitante, la hinchada siempre está. 

 

 

Adonde juega Deportivo, la hinchada va.

El término rioplatense que define a un conjunto de simpatizantes en el Cono Sur de un determinado club deportivo, presenciando el partido en el estadio cantando, alentando, desplegando banderas, sombrillas. Surgió en Montevideo, Uruguay, en los albores del siglo XX. Miguel Reyes, talabartero de profesión, había sido contratado por el Club Nacional de Fútbol para encargarse de las labores que hoy en día son cumplidas por los utileros. Se ocupaba entre otras cosas, de inflar con aire (hinchar) las pelotas de juego antes de cada partido.

De tanto hinchar las pelotas, sin saberlo se convirtió en el primer hincha de fútbol del mundo.
De entonces, cada club tenía su hincha pelotas que con el correr del tiempo, abultó su número hasta lo que conocemos hoy con la acepción de hincha de fútbol.

En nuestro hábitat, sin duda, Deportivo es uno de los clubes, sino el más popular de la ciudad, principalmente por la masa social que lo acompaña desde su gestación. “En 1950 era el club que más llevaba”, recuerda Santiago Román uno de los pilares actuales de la institución apelando a lo que le contaba su abuela y su mamá.

El mismo año que Argentina, bajo la última Dictadura Cívico Militar, ganaba en la cancha de River Plate el primero de los dos mundiales de fútbol que tiene en su historia, en Casares el por entonces Sportivo Casares, lograba su sexto título. En sus vitrinas cuenta con ocho trofeos, seis correspondientes a la Liga local (1950-52-54-55-60-78) y dos en la vieja Liga del Oeste.

VIEJOS SON LOS TRAPOS

#LaBandaDelVerde nació a la par de los Torneos Nocturnos de verano en el comienzo del siglo XXI (2001/2); desde entonces no hizo más que crecer.

En uno de esos años del nocturno, Deportivo empató la última fecha con Huracán (último año que el “Hura” tuvo fútbol). Esa noche, si Huracán ganaba Deportivo quedaba afuera y ahí ya la parcialidad verdolaga se hizo sentir.

Perdían 2 a 1, terminó empatado. Huracán quedó afuera y el “verde” disputó un repechaje con el “Genuino”. Ese día nació el clásico actual entre ambas instituciones aunque la historia escrita está y el verdadero clásico de los Castilla, los Verón, los Román y compañía es Huracán.

Muchos de los que por entonces iniciaron la pasión detrás del alambrado a rombos, tienen pasado como jugador. Entre otros, Dulio Ilardo, Pablo Murillo, el siempre presente “Gato” Arregui, “Manzano”, “Fenómeno” Román, el propio Santiago, Cristian Arranche, “Lucho” Lázaro, “el Garza” Espindola, “Jony” Todino, Alan Ilincheta e integrantes de las familias Bacci, Paladino, Corbalán, Carrizo y Lucero son pioneros de la hinchada que aún sigue asistiendo a la cancha. Gracias al amor que sienten por el club, siguen contagiando jóvenes que adhieren a la institución no solo los domingos a alentar sino también, a cumplir diversas funciones sociales.

Los primeros “trapos” colgados en los alambrados que se confundían con el césped eran las camisetas de cuando mencionados personajes la vestían en sus épocas de jugadores; y hoy cuentan con una tribuna que ellos mismos levantaron de cero atrás del arco para alentar más cómodamente a sus colores.

Ladrillos, tablones y amor por el club, hicieron posible la tan ansiada tribuna.

ROMÁN, UNA MARCA REGISTRADA

Santiago y Federico, “en una lona de camión -del Coco, su padre- con aerosol escribieron, La Banda Del Verde”, creando definitivamente la única hinchada de la ciudad.

Tres generaciones en la cancha desde la cuna. Santiago, junto a su padre e hija (Ursula) disfrutando de una tarde de fútbol.

Ese día sentaron precedente y desde entonces es una clásica fiesta el colorido que entregan en cada estadio, más aun en el “Alfonso Castilla”, su casa donde llueven pepelitos y suenan los tambores golpeados por redoblantes sea invierno o verano con sol o lluvia, calor o frío, ellos están.

Obviamente que, los cánticos son infaltables. Dicho día asistieron 100 personas y desde entonces, el piso de la hinchada ancló en 50; van a todos lados, copan el ancho detrás del arco y sumada a las familias en la mayoría de las veces superan los tres dígitos de aficionados alentando al equipo.

Tras el tres a uno del “Verde” al “Blanco” en cancha de la “Azul y Oro” en 2004, surgió uno de los primeros cantos de cancha.

“Yo lo sigo a Deportivo, re loco y tomando vino
Quiero matar un genuino, correr a la policía
El 3 a 1 no aguantaste, al árbitro le pegaste,
Porque sos un vigilante, porque siempre chamuyas”

Ese fue uno de los primeros. Así modificaron la letra de la primera canción con base de la música “Los caminos de la vida” de Vicentico.

“Quién es la chica”. Así se titula el libro de los Comunicadores Sociales Agustina Larrea (platense) y Tomas Balmaceda (Capital Federal). En él, se llenan más de 50 páginas donde se explican las musas inspiradoras de los cantantes nacionales.

En “Los caminos de la vida”, Vicentico habla del esfuerzo que su madre hizo por él y sus hermanos para darle una mejor calidad de vida. Esa fue la base que utilizó “La Banda Del Verde” para aggiornarla a los fanáticos del club para cantar todas las semanas.

ANTES DE ESA CANTABAN…

“Señores yo dejo todo y me voy a ver al verde
Porque los jugadores, me van a demostrar
Que salen a ganar, que quieren salir campeón
Que lo llevan adentro, como lo llevo yo”.

Originalmente, “La 12”, hinchada de Boca Juniors de Buenos Aires la hizo popular.

Otras letras. “Desde chiquito yo te vengo a ver y me persigue la Policía…”; o “Podrán pasar mil años y no salir campeón prefiero ser del verde y no amargo como vos”, de Attaque77 (Donde las águilas se atreven).

De ir a la Bombonera entre amigos a ver a Boca fueron surgiendo espontáneamente, coincidieron las fuentes consultadas. Además de rondas de mates y noches de cena.

Uno de los últimos creados dice “no tengo un mango y voy igual, de visitante o de local”.
No solo la hinchada es incondicional a los cantitos de cancha, ya que en los viajes de inferiores los chicos también las tararean, las cantan.

No hay lideres, todos se suman de forma espontanea. Los pibes van a la cancha, pagan su entrada y alientan porque sienten amor por el club; asimismo, aportan en la parte social. Han pintado los postes del predio, las paredes, construyeron una vereda, cortan el pasto, realizan diversas tareas, iniciaron el comedor, recuperaron las inferiores, innovaron con la canchita del papi fútbol y recuperaron el histórico quincho, además de ocuparse también de la Educación de los más chicos consiguiendo una docente que, ad honorem, colaborara con los deberes.

Diferentes edades, distintos lugares, un solo color.

 

Siempre y más previo a un clásico, desde mitad de semana y con mayor firmeza acercándose al día del partido aceleran con el corte de papelitos, arman las serpentinas, recolectan el humo de color. “En la época de los nocturnos se llenaban cuatro bolsas grandes de arpilleras”, recuerdan.

Hace años que el horario de inicio de la Primera División comienza 15:30 hs y, a veces, los chicos se juntan a almorzar y juntos copan las calles de la ciudad camino a la cancha calentando gargantas con algún que otro cántico. Desde adentro del corazón de la hinchada aseveraron no tener más cábala que querer al club.

En 1.990 cuando se hizo la cancha no había cántitos pero sí mucho aliento por parte de mucha gente del verde. Cuentan quienes vivieron esos años que alrededor de dos hileras de alambre se formaban hasta tres “capas” de personas para ver al “Depor” llegando a reunirse entre dos, tres y en ocasiones hasta 4 mil por partido.

Ser la única hincha de la ciudad es lindo porque le damos mucho colorido y aunque a veces no hayamos estado bien en la tabla de posiciones, los equipos saben que es un partido difícil porque la hinchada mete presión con el aliento, suma otro integrante del nutrido grupo que cada domingo acompaña al equipo.

El pasado primero de junio pasado, el club alcanzó sus primeros jóvenes 95 años de historia dentro de la cultura casarense; “ese día desde que salimos de la cancha hasta que llegamos a la sede tuve un nudo en la garganta por la cantidad de gente participando”, reconoció Santiago Román registrando que “la emoción fue muy grande porque uno vivió todos los problemas por los que pasó el club y hoy viviendo este presente sin el regalo de nadie es muy lindo”, sumó y sin dejar de pensar por dónde seguir sumando para los 250 chicos que militan en el club, las 50 personas trabajan en él, harán lo imposible por seguir creciendo, asegura.

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